jueves, 6 de febrero de 2014

Universitarios hacen florecer esperanza de vida del “acero vegetal”

Científicos venezolanos crean piezas de bambú reforzado para construir viviendas a bajo costo  Se trata de un proyecto financiado por el Mppcti-Fonacit, encabezado por profesores y estudiantes de la Universidad Simón Bolívar (USB) El vocablo "bambú", según estudiosos, está vinculado a varios orígenes. Unos, lo atribuyen al ruido que hacen segmentos de bambúes al ser arrojados al fuego que, al explotar, suenan "bam...boo"; otros, asignan su nombre a un error lingüístico de origen malayo. Lo que sí es cierto es que la palabra bambú es usada para designar a un conjunto de plantas con tallo leñoso y cañas resistentes.
 
Mostrando 3.jpg¿Qué se puede hacer con los bambúes? Cada especie de bambú y cada parte de la planta, tiene uno o varios usos específicos: el bambú se puede utilizar para fabricar medicinas, alimentos, tejidos, refrescos, aviones, jabones, carbón activado, muebles, viviendas, papel, artesanías.

Justamente, en Venezuela, el profesor emérito Joaquín Lira Olivares, director del Centro de Ingeniería de Superficies, adscrito a la Fundación de Investigación y Desarrollo (Funindes), de la Universidad Simón Bolívar (USB), lidera un proyecto para el estudio del “bambú modificado como elemento estructural para viviendas ecológicas a bajo costo”. Lira está inscrito en el Programa de Estímulo a la Investigación e Innovación del Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación (Mppcti).

Este proyecto contempla, por una parte, un componente de investigación para incrementar la vida útil y la resistencia del bambú para su utilización como materia prima sustentable en la construcción de viviendas. Por otro lado, un componente de formación estudiantil y comunitaria para la producción de cultivos de bambú y el uso de las piezas de esta planta para la edificación de casas y la fabricación de utensilios domésticos.

El objetivo es obtener varas de bambú reforzadas mediante la inyección o la impregnación de polímeros mezclados con polvos cerámicos, que permitan avanzar a una segunda etapa en la cual se puedan desarrollar construcciones de viviendas prototipos en bambú.

Según el profesor de la USB, con el método de infiltración usado en esta investigación, se han obtenido importantes resultados: 20 % aumento de la elasticidad de las piezas de bambú; resistencia del bambú a la degradación biológica por insectos; e incremento de un 40 % de la esperanza de vida de los materiales hechos a base de bambú. También, la protección de la cabecera del río Tuy, en el estado Aragua; por cuanto, estas plantas ayudan a mejorar y mantener los afluentes hídricos.

Otro paso adelante

Actualmente, los investigadores de la USB están tratando de optimizar los procesos de infiltración y, a la vez, se encuentran realizando la automatización de cada uno de estos procesos, con el fin de que puedan ser útiles a cualquier persona que no sea experta en el área. Una vez culminen, la información será de conocimiento público.

El investigador informó que, otras universidades o instituciones, como la Universidad Central de Venezuela (UCV); el Instituto de Estudios Avanzados (Idea), adscrito al Mppcti; la Universidad de Los Andes (ULA) y la Universidad De Oriente (UDO) han mostrado su interés en sumarse en esta iniciativa, financiada por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit), para que se replique en otros estados del país.

En el proyecto, están involucrados estudiantes de Ingeniería Química, Ingeniería de Materiales, Arquitectura y Biología, de la Universidad Simón Bolívar. Además, están participando unos 200 campesinos de la comunidad de Potrero Perdido, en la Colonia Tovar, estado Aragua, quienes son responsables de una plantación de bambú cuya siembra se inició bajo la supervisión de los investigadores del proyecto, hace dos años.

En defensa del bambú

Lira explicó que, América Latina es una de las regiones más importantes de producción de bambú; sin embargo, es la que menos lo utiliza. Sólo Colombia cuenta con compañías exportadoras del producto. “Venezuela, Brasil y Colombia son países con un alto potencial de producción de bambú leñoso —el más adaptado a la construcción—. En estos países, se estima que existen 11 millones de hectáreas cubiertas de bambú”, agregó. 
 
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Los estudios, en Venezuela, han sido escasos y desordenados. “Por eso, debemos estudiar más su comportamiento y propiedades. Técnicamente, sabemos poco del bambú, no se trata de construir casas pocos elaboradas. Existen viviendas de tres plantas, puentes y hasta catedrales construidas con esta planta”, dijo Lira. 


El investigador describió las características de este recurso totalmente renovable: Puede alcanzar entre 20 a 30 metros de altura. Se corta a un metro del suelo y vuelve a retoñar; es muy flexible, elástico y de bajo peso. Su presencia en los bosques aporta beneficios para el ambiente, como el mantenimiento de acuíferos y la captura de carbono. En la construcción, sus fibras han resultado muy resistentes a la tracción, por lo que el bambú es conocido como el “acero vegetal”.

Las debilidades del bambú, como elemento, de construcción se centran en su susceptibilidad al ataque de hongos e insectos. En este sentido, el catedrático de la USB señaló que la mineralización de las fibras leñosas del bambú (Bambusa guadua y Bambusa vulgaris) con silicato de sodio, ha sido una solución para aumentar su durabilidad y resistencia ante las plagas.

Inicialmente, se han realizado ensayos de flexión y curvas de carga, tras la inyección en las fibras leñosas de un homopolímero con carga cerámica. “Los resultados preliminares fueron positivos, el material se extendió entre los capilares y tapó los huecos hechos por las plagas y se ganó en uniformidad”. También, se está analizando si se incorpora un insecticida junto con el polímero.

Bambú para construcción de viviendas

En opinión de Lira, el bambú es bastante duradero, crece en todo sitio y su costo es bajísimo, con respecto a otros materiales. Además, el sistema de construcción es simple.

Lira recordó que, al igual que la madera, y por ser un material orgánico, el bambú tiende a deteriorarse ante factores bióticos y abióticos. Sin embargo técnicas de preservación y criterios de diseño aplicados adecuadamente, prolongan la vida por 50 años o más. Poblaciones de Colombia, Perú y Ecuador tienen, hasta hoy, edificaciones construidas con bambú, que datan de más de 80 años.

El catedrático de la USB exhortó a las autoridades de Ciencia, Tecnología e Innovación para que sigan apoyando financieramente este proyecto de bambú modificado que, a la fecha, se encuentra en un 60 % de ejecución, y se espera termine antes del primer trimestre del año 2015.

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