martes, 4 de febrero de 2014

En la memoria de los caraqueños, aún se oye el “Por Ahora”

La falta de oportunidades para el trabajo y una vida social estable, así como los rampantes niveles de descomposición moral en las instituciones, fueron los motivos por los cuales muchos venezolanos apoyaron la insurrección militar del 4 de Febrero de 1992 contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
“Yo lo recuerdo muy bien, salió (Hugo) Chávez en la televisión diciendo que le había dado un golpe a Carlos Andrés (Pérez). En verdad, lo que recuerdo es que en ese momento lo apoyé, y eso que no soy chavista, pero uno sentía que hacía falta que algo pasara”, señaló Iris Ruiz, al recordar lo sucedido.

Ruiz era publicista entonces y trabajaba para un prestigioso canal de televisión privado ubicado en la urbanización Horizonte.

“La situación era tan mala que los estudios de mercado nos decían que en los cerros se tomaba tetero con agua de pasta y que el hambre era pareja. Si algo ha cambiado es que hoy esa gente que no tenía nada, ahora lo tiene”, siguió Ruiz.

Más allá del intento fallido para derrocar al presidente Pérez, lo que los caraqueños más recuerdan era la situación en que se encontraban los sectores populares ante las dimensiones de una pobreza que crecía sin freno.
AFP_Cuartel-4Fnoche
“No soy adepto a este gobierno, pero si yo recuerdo algo es la falta de oportunidades: de trabajo, de educación y vivienda. Lo de la perrarina no es mentira, yo lo viví y si algo hay hoy es que al menos se puede comprar para comer. Hay escasez de productos pero no hay gente pasando hambre”, apuntó José Lares, taxista.
Amanecía el 4 de febrero, la ciudad entumecida despertaba en una noche fría que marcaba el fin de una forma de hacer y representar la política.

“Aquí nadie respondía por nada, bastó ver al Comandante Chávez para saber que alguien se había hecho responsable por sus acciones, eso nunca se había visto ni se ha visto más”, concluyó Iris.

A 22 años de la insurrección cívico-militar los caraqueños coinciden en que ese día la historia dio un vuelco del cual nunca más se podía volver.

Francis Hernández jubilada

“Lo estaba esperando”

Yo me emocioné por lo que estaba pasando porque ya estaba esperando desde hacía mucho que llegara alguien como Chávez. A mí me tocó vivir esos gobiernos anteriores, malísimos, y cuando llegó él estaba esperando lo bueno porque a mí ya me habían matado a mi esposo en el año 1962 durante el gobierno de Rómulo Betancourt porque se había ido a la guerrilla y lo último que me dijo era que lo esperara porque él regresaba por mí. Cuando vi a Chávez, yo que soy revolucionaria, me dije: por fin llegó alguien que va a luchar por el pueblo. En ese momento la situación era difícil, pero estábamos contentos porque había sucedido algo que sabíamos marcaría la diferencia. Hoy se puede ver como han cambiado las condiciones para el estudio, yo saqué mi diploma universitario. A los que nos tocó vivir toda la época anterior, sabemos que hay un pueblo contento. Hemos resuelto muchos problemas, pero aún tenemos a Chávez en la memoria, sobre todo por lo que aún falta por conseguir.

Daniel Pantoja vendedor de café

“Una liberación”

Ese día yo tenía ansias de salir en defensa de mi Patria también. Me impulsaba ese deseo porque el golpe de Estado era como una especie de liberación para los pobres que estábamos un atolladero en el que no conseguíamos empleo ni estudios, no conseguíamos era nada, hasta la comida se nos ponía difícil. El empleo era solo para los privilegiados, nosotros los pobres no teníamos chance a nada. Si salíamos a vender un café, nos quebraban los termos, nos mandaban presos, estábamos arrinconados, no teníamos chance, pues. Ese día vi a mi pueblo bajar de los barrios a apoyar a Chávez que quería liberarnos a todos de ese yugo. Lo que ha cambiado es que ahora tengo paz y un trabajo que no depende de nadie porque ha nacido de la Revolución, de mi vida y de mi propia necesidad, ¿ve? Tengo más tranquilidad y el honor de trabajar honrada y libremente. Además estoy viviendo en el centro de la ciudad, nunca nos daban ese privilegio porque aquí no querían a los pata en el suelo.
 
 CiudadCCS/La Radio del Sur

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